Gracia que cierra

Estoy donde estoy porque alguien se opuso a mi ministerio y evitó que fuera ungido como ministro.

Dirigía tan bien la alabanza en la iglesia a la que asistía —muy sintonizado con la onda de la nueva alabanza de los 90—, que mi pastor me hizo la gran propuesta que esperaba: ser ungido como ministro de alabanza.

En el siguiente ensayo del grupo de alabanza, se apareció nuestro pastor y, convocándonos en media luna, y tras una reflexión bíblica, lo anunció con alegría rebosante. Apenas nos pidió tomarnos de las manos para orar por tal acontecimiento, el baterista levantó la suya y, sin ninguna vergüenza, se pronunció enfáticamente: «¡Me opongo, pastor!». Y explicó sus razones técnicas —musicalmente hablando—, que me hacían falta a pesar de la unción rebosante.

¡Todos nos consternamos! ¡Nadie me defendió! ¡Tampoco el pastor se impuso! Solo atinó a concluir la reunión con un desalentador “seguiremos orando”.

Ahora, mirando en retrospectiva, veo que Dios lo usó para librarnos de una mala decisión. Por pura gracia, me cerraron las puertas para impedirme salir del núcleo de mi diseño.

Justo Llecllish M.

Pastor, Autor, Speaker, Mentor, Blogger, Geek. —acompaño a jóvenes a reconocer su llamado, entender su llamado, y responder a su llamado.

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