
La respuesta es simple: ¡funciona!
La gente, en su desesperación por un milagro, implora, pacta, jura; y, cuando llega la respuesta, debe cumplir con su voto.
Pocos se dan cuenta de la trampa. Obviamente, al ser idolátrica y oscurantista —como todo lo que proviene del maligno—, viene con trampa.
La trampa tiene las siguientes características:
⏳ Temporal. Vivirás la respuesta con efectos colaterales.
Repetitiva. Vivirás una monotonía anual.
⛓️ Esclavizante. Vivirás atado al voto.
Atemorizante. Vivirás con miedo de incumplir el voto.
En cambio, cuando interviene el único y verdadero Dios, lo hace por gracia, sin condiciones.
