Apenas

Apenas eras del tamaño de un arroz,
pero bien que ya tenías un lugar a mi diestra.

Apenas eras un corazoncito con latidos de vida,
pero bien que ya tenías mi nombre y apellido.

Apenas eras de la altura de una mano empuñada,
pero bien que ya eras mi príncipe por derecho.

Apenas podías escuchar por las paredes que te hospedaban,
pero bien que ya sabías cuándo acatar reverencia.

Apenas podías ver nada por la placenta que te atrapaba,
pero bien que ya discernías cuándo estamos de paseo.

Apenas podías controlar el cordón umbilical que te limitaba,
pero bien que ya sometías tus hipos rebeldes.

Justo Llecllish M.

Pastor, Autor, Speaker, Mentor, Blogger, Geek. —acompaño a jóvenes a reconocer su llamado, entender su llamado, y responder a su llamado.

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